Si has pasado algún tiempo en círculos de pica o geofagia, sabrás que no faltan los "hechos" circulando. Algunos son acertados, otros son cuentos de viejas inofensivos... y algunos son completamente erróneos, pero aun así se comparten como si fueran la verdad absoluta.
Cuando estás en medio de un antojo, es tentador aferrarse a cualquier cosa que te haga sentir mejor por ceder. Pero la mala información se propaga rápidamente en estos espacios, y una vez que se ha repetido suficientes veces, empieza a sonar a verdad. Ahí está el problema. Si la gente va a disfrutar de la arcilla o el yeso, vale la pena hacerlo con los ojos claros y un poco de sentido común.
No se trata de aguarle la fiesta a nadie. Se trata de asegurarse de que realmente entiendas los riesgos para que puedas tomar decisiones informadas. Tus antojos no van a desaparecer, así que bien podrías aprender a disfrutarlos de forma segura.
Mito 1 – Comer tiza causa deficiencia de calcio
No, no lo hace. Si anhelas tiza (carbonato de calcio) o arcillas pálidas, suele ser porque tu cuerpo ya tiene bajo nivel de calcio. El antojo viene primero, la deficiencia ya está ahí, no es la arcilla la que causa el problema.
La deficiencia de calcio puede ocurrir por todo tipo de razones: embarazo, lactancia, cambios hormonales, problemas renales. Si de repente empiezas a soñar con un buen crujido de tiza, vale la pena que te revisen los niveles de calcio y vitamina D antes de empezar a consumirla. Comer tiza no va a causar la deficiencia, pero tampoco va a solucionar el problema de raíz si tu cuerpo no puede absorber el calcio correctamente.
Mito 2 – Comer arcilla causa anemia
La misma historia aquí. Si te sientes atraído por los rojos y marrones profundos (terracotas, nakumatts rojos, khadi rojo), es probable que anheles el óxido de hierro que contienen porque tu cuerpo ya tiene bajos niveles de hierro.
Aquí está el giro: algunas arcillas pueden, de hecho, empeorar la anemia. Las que son altamente absorbentes, como el khadi blanco, pueden unirse a los nutrientes en tu intestino e impedir que tu cuerpo absorba el hierro que necesita. Dejé de comer khadi blanco por esa misma razón: estaba disminuyendo mis niveles de hierro. Si tienes anemia, anota lo que comes y cómo te sientes después. Es una forma fácil de identificar qué arcillas funcionan con tu cuerpo y cuáles no.
Estreñimiento – el efecto secundario más antiguo del libro
La arcilla se ha utilizado durante miles de años para detener la diarrea, y hace un trabajo brillante al endurecer las cosas en el intestino. El problema es que, si tomas demasiada, te arrepentirás. Si te estás obstruyendo regularmente, lo estás exagerando. Reduce la velocidad, bebe más agua y deja que tu sistema digestivo se ponga al día.
Gusanos, Ébola y otras cosas desagradables
Los parásitos no son un riesgo enorme, pero pueden ocurrir, especialmente si la arcilla ha sido extraída de áreas donde han estado animales. Si recoges tu propia arcilla, busca áreas limpias y hazla analizar si puedes.
El Ébola no es un problema común en la mayoría de los lugares, pero en ciertas partes de África, los brotes se han relacionado con la manipulación o el consumo de productos naturales contaminados. Saber exactamente de dónde proviene tu arcilla es importante.
Otras cosas a tener en cuenta
- Infecciones por hongos: No comunes, pero posibles si el consumo excesivo afecta el equilibrio del pH de tu cuerpo.
- Periodos abundantes: Algunas personas descubren que los antojos de arcilla aumentan durante su periodo, especialmente si ya tienen bajos niveles de hierro. El consumo excesivo de ciertas arcillas puede dificultar la absorción de hierro, así que presta atención a cómo reacciona tu cuerpo durante este tiempo.
- Fibras y arena: Las arcillas mal procesadas pueden contener fibras vegetales o pequeñas partículas duras que irritan el intestino.
- Toxinas y metales traza: Tiza de pavimento, tiza escolar, tiza de colores – pueden decir “no tóxicas” pero eso no significa “comestibles”. Pueden contener aglutinantes, tintes o rellenos que no quieres en tu cuerpo.
- Mitos de salud mental: La pica no es una enfermedad mental. La gente (y los animales) han estado haciendo esto durante miles de años. A veces se trata de nutrientes, a veces es puramente sensorial. Ambas cosas están bien.
- Autismo y diferencias sensoriales: Algunas personas en el espectro autista experimentan antojos sensoriales intensificados, incluyendo texturas y sabores como la arcilla o la tiza. Esto no es una enfermedad mental ni un problema, es simplemente parte de cómo algunos cerebros experimentan el mundo. Prestar atención a la textura, el crujido y el sabor es normal, y disfrutar de la arcilla de forma segura es posible con conciencia de los límites.
Saber qué estás tragando
No todas las arcillas se comportan de la misma manera una vez que están en tu estómago. Algunas se disuelven rápidamente, otras se toman su tiempo. AJ Clays lo explicó perfectamente una vez: las arcillas crudas se descomponen más rápido, la piedra de esquisto es más lenta, y los lápices de pizarra pueden tardar mucho más. Cuanto más lento se descomponga, más tiempo permanecerá allí, lo cual no siempre es cómodo. Si vas a tragar, sé consciente de con qué estás tratando.
Encontrar tu límite
Para mí, no más de una cucharada al día. Ese es mi límite personal. Tengo suerte, puedo revisar mi sangre en casa gracias a mi formación en el NHS, así que sé cuándo algo me está afectando. La mayoría de la gente no puede hacer eso, así que mantén las cantidades pequeñas y tómate descansos.
Recuerda, comer arcilla en pequeñas cantidades y con atención no te va a matar. La clave es entender tus límites y prestar atención a cómo reacciona tu cuerpo.
Si vas a crujir, hazlo de forma segura
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Apégate a vendedores de confianza y fiables
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Evita tragar grandes cantidades, especialmente de arcillas de lenta descomposición como los lápices de pizarra
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Infórmate sobre el origen y el procesamiento antes de probar algo nuevo
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Presta atención a cómo te afectan las diferentes arcillas
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No te castigues: la pica es antigua y natural. Simplemente manténla dentro de tus límites
Los antojos son la forma en que tu cuerpo se comunica. Escúchalos, pero asegúrate de cuidarte al mismo tiempo. El mejor crujido es el que te satisface sin enviarte al médico después.
1 comentario
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