Negros
Oscuras, dramáticas y con mucho impacto, nuestras arcillas de tonos negros no son para los pusilánimes. Estas intensas arcillas suelen ser tostadas o tratadas al fuego, lo que da como resultado sabores profundos que se inclinan hacia lo ahumado, lo similar a la gasolina y lo inspirado en el asfalto. Si buscas ese raro toque a gasolina o un fuerte golpe a carbón y piedra, esta es tu solución crujiente definitiva.
Espera una textura extra crujiente: estas arcillas suelen ser más densas y quebradizas, lo que proporciona una rotura limpia y un chasquido satisfactorio con cada bocado. Ya sea que te guste ese toque urbano o el sabor inconfundible de la tierra tostada, la arcilla negra ofrece una experiencia tan potente como adictiva.
Para los amantes del crujido experimentados a quienes les gusta oscuro, ahumado y peligrosamente crujiente.